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Carta abierta a los Estados Unidos, el Programa Mundial de Alimentos, la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional para la Agricultura y la Alimentación

“No presionen a la gente hambrienta a aceptar ayuda alimentaria genéticamente modificada”

02-09-02

Criticamos con fuerza la implacable presión del gobierno de los Estados Unidos sobre los países sudafricanos para que estos acepten alimentos genéticamente modificados en forma de ayudaalimentaria y a través de asistencia financiera.

También desaprobamos que el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas no haya preguntado primero a estos países si ellos habrían aceptado alimentos genéticamente modificados. Si los países no hubiesen estado dispuestos a hacerlo, el PMA debería haber provisto alimentos no modificados genéticamente, los cuales se encuentran disponibles incluso en los Estados Unidos. El acuerdo de notificación previa es la piedra angular del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad y debería ser respetado por las agencias de las Naciones Unidas. El hecho de que países y personas requieran ayuda alimentaria no debería ser una razón para privarlos de la opción de obtener alimentos no modificados genéticamente. El hambriento tiene dignidad y el derecho humano de elegir el alimento que considere para su seguridad.

Nos preocupa extremadamente que la OMS y la FAO hayan afirmado irresponsablemente a los países surafricanos que los alimentos genéticamente modificados “no parecen presentar riesgos para la salud humana” y que “esos alimentos deberían ser ingeridos”.

Las mismas OMS y FAO han reconocido previamente la necesidad de una evaluación de seguridad para los alimentos genéticamente modificados previa a la comercialización basada en el caso-por-caso. La FAO ha pedido además “una metodología caso-por-caso precautoria para determinar individualmente los beneficios y los riesgos de cada organismo genéticamente modificado” y para poner la dirección en la “legítima preocupación por la bioseguridad de cada producto y el proceso con anterioridad a su difusión”.

La seguridad de los alimentos genéticamente modificados no está probada. Por el contrario, hay suficiente evidencia científica para sugerir su inseguridad. Los alimentos GM pueden potencialmente aumentar el campo de acción de los problemas de salud, incluyendo: alergias a alimentos; efectos tóxicos crónicos; infecciones de bacterias que han desarrollado resistencia a los antibióticos, convirtiendo a estas infecciones en intratables; y posibles afecciones incluyendo cánceres, algunos de los cuales son aún difíciles o imposibles de predecir debido al estado actual de las evaluaciones de riesgo y los tests de seguridad alimentaria.

El tema de la seguridad ha sido puesto de relieve por los resultados de una investigación financiada por el gobierno del Reino Unido, recientemente difundida, que mostró que el ADN genéticamente modificado de un alimento puede sobrevivir en el intestino de los seres humanos y transferirse a las bacterias intestinales. El peligro más inmediato de semejante transferencia horizontal del ADN GM es una transferencia de resistencia de los marcadores genéticos a la bacteria patógena, convirtiendo a las infecciones en intratables. Las asunciones sobre la seguridad de los alimentos GM están basadas en un número limitado de experimentos que no tienen en cuenta la situación específica de las personas en los países en desarrollo.

Además de lo concerniente a la seguridad alimentaria, las plantaciones de cultivos GM pueden resultar en un aumento de serios efectos sobre el medio ambiente. Existe el temor de que los alimentos GM entregados como ayuda puedan terminar cultivados en los campos. Existe entonces un real peligro de contaminación GM por medio de la polinización cruzada. Esto podría poner en peligro las variedades nativas así como las semillas certificadas, y destruir el medio de vida de los campesinos, especialmente de aquellos que dependen de la exportación de maíz no GM. Este tema fue puesto de relieve a raíz del descubrimiento de que campos de maíz nativo que crecían en remotas regiones de México habían sido contaminadas por maíz GM. Un reporte comisionado por la Unión Europea advirtió que la contaminación GM es inevitable. De este modo, la irresponsabilidad es de las agencias de las Naciones Unidas, ocupadas en restar importancia a la introducción no intencional de variedades de maíz GM en el sur de África como resultado de la siembra o el derrame de semillas de maíz provisto como ayuda alimentaria.

Estamos también muy decepcionados de la Unión Europea por haber cedido a la presión de los Estados Unidos para tranquilizar falsamente a los gobiernos surafricanos acerca de la seguridad de variedades de maíz GM que están aprobadas en los Estados Unidos, a despecho de la existencia de serias preocupaciones científicas acerca de estas aprobaciones. Ningún maíz ha sido aprobado para uso alimentario a través de evaluaciones completamente seguras. Solamente un maíz GM es cultivado comercialmente en los Estados Unidos, en una superficie muy pequeña y, desde 1998, los Estados Unidos no han aprobado ninguna otra aplicación comercial para los organismos genéticamente modificados. Los mercados norteamericanos están efectivamente cerrados para los OGM, debido a la resistencia de los consumidores.

Apoyamos la posición del gobierno de Zambia en relación a este tema, la cual ha sido enérgicamente sostenida, con el apoyo de su pueblo y el desarrollo de un proceso nacional de consulta, para rechazar la ayuda alimentaria GM.  Esta decisión fue tomada en base al principio precautorio; en ausencia de regulaciones nacionales sobre bioseguridad y una adecuada capacitación para llevar a cabo pruebas evaluatorias confiables; en ausencia de evidencia de seguridad para la salud humana; y tomando en consideración la amenaza de contaminación de variedades de semillas nativas. La decisión fue tomada también para proteger la producción agrícola de Zambia y las perspectivas para las exportaciones.

La decisión política de Zambia está absolutamente en línea con el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad, el cual consagra el derecho de soberanía de los países a estar informados de, y tomar decisions precautorias sobre, las importaciones de OGMs.

Las medidas están siendo tomadas por el gobierno de Zambia para asegurar que los alimentos adecuados estén disponibles y sean accesibles a través de acuerdos con el sector privado y las reservas de alimentos. Un número de países, incluidos Tanzania, Kenya, Uganda, China e India ya han ofrecido asistencia a Zambia para proveer maíz no-GM.

Los Estados Unidos no están proveyendo ayuda alimentaria directamente a Zambia. Han provisto de una crédito de u$s 51 millones al sector privado de ese país para que importe maíz desde los Estados Unidos. Por otra parte, en los Estados Unidos existen fuentes de maíz no-GM disponibles, a pesar de sus afirmaciones.

El gobierno de Zambia está siendo empujado a asumir una difícil posición.  Zambia requiere asistencia internacional para proveer comida a toda su gente, y está ejerciendo su derecho a la soberanía al rechazar alimentos GM.  Las fuentes de maíz no-GM existen y deberían ser puestas a disposición por el Programa Mundial de Alimentos y donantes bilaterales. A pesar de esto, los Estados Unidos y las agencias de las Naciones Unidas están presionando a Zambia para que acepte maíz GM.

Alrededor de 140 representantes y organizaciones africanas de la sociedad civil de 26 países han declarado su apoyo a los gobiernos de Zambia y Zimbabwe por haber rechazado alimentos GM, que habían sido rechazados en los países del Norte, y que ahora están siendo depositados en los países africanos como ayuda alimentaria. Están también enfurecidos por el chantaje emocional a gente necesitada, en estado de vulnerabilidad.

Hacemos los siguientes llamados y recomendaciones:

·        Los Estados Unidos deberían respetar los deseos de los países solicitantes de ayuda alimentaria, y proveer alimentos no-GM a los países que no quieran recibir alimentos GM.

·        El Programa Mundial de Alimentos debería abandonar su posición de presionar a los países receptores a aceptar alimentos GM. Debería devolver los stocks de alimentos GM a los países donantes y urgirlos a sustituir aquellos alimentos ya entregados por otros no-GM. En el futuro, el Programa Mundial de Alimentos debería aceptar solamente alimentos no-GM para ayuda alimentaria.

·        La OMS y la FAO deberían cambiar sus políticas de asegurar a los países receptores que los alimentos GM son seguros. Deberían, al menos, ser neutrales y, de hecho, deberían aconsejar a los países donantes respetar los deseos de los países receptores y proveer alimentos no-GM.

 

Third World Network, Malaysia
Consumers’ Association of Penang, Malaysia
Friends of the Earth Malaysia
KONPHALINDO, Indonesia
Tebtebba Foundation, Philippines
Accion Ecologica, Ecuador
Amigransa, Venezuela
Institute of Science in Society, UK
ECOROPA Europe
Edmonds Institute, USA

Environmental Rights Action/Friends of the Earth, Nigeria
SAFEAGE, South Africa
Bangla Praxis, Bangladesh
Friends of the Earth, Uruguay
Friends of the Earth, Norway
World Development Movement, UK
Institute for Agriculture and Trade Policy, USA
Northen Alliance for Sustainability (ANPED)

 

 


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